Salgar mantiene una de las tradiciones pesqueras más antiguas del Atlántico. Sus técnicas, transmitidas entre padres e hijos, han permitido que la comunidad sostenga su identidad frente al paso del tiempo. Sin embargo, las nuevas generaciones ya no ven en la pesca un futuro seguro.
El oficio se enfrenta a ingresos inestables, al desgaste de las herramientas y a la falta de apoyos que garanticen continuidad. Muchos jóvenes deciden migrar en busca de oportunidades, dejando en manos de los mayores una tradición que se resiste a desaparecer.
En Salgar, la pesca es memoria viva pero también un oficio que lucha por mantenerse vigente.