RADIOGRAFÍA DE LA PESCA ARTESANAL DEL ATLÁNTICO

POR: TODO EL GRUPO

Desde hace más de una década, el Servicio Estadístico Pesquero Colombiano (SEPEC) recopila información sobre la actividad pesquera artesanal en todo el país. A partir de registros sistemáticos de desembarcos —peso total de las capturas que llegan a tierra—, la entidad ha permitido trazar una radiografía del comportamiento del sector y de las tensiones que enfrenta entre productividad y sostenibilidad.

En el caso de Barranquilla, los datos recogidos entre 2012 y 2023 revelan un panorama de contrastes. Mientras los desembarcos en algunos puntos han mostrado picos notables, otros registran descensos prolongados. Detrás de las curvas y cifras hay algo más profundo: presiones ambientales, cambios institucionales y una comunidad artesanal que resiste entre la tradición y la incertidumbre.

Fuente: http://sepec.aunap.gov.co/Estadisticas/Microdatos

Los datos publicados muestran que la pesca artesanal en el Atlántico fluctúa de forma significativa entre los diferentes sitios de desembarco. Las Flores sobresale como eje central de la actividad, con picos próximos a los 150.000 kilogramos en 2013 y un volumen anual estabilizado entre 130.000 y 140.000 kilogramos desde 2019. En comparación, Tajamar Occidental manifiesta una evolución más limitada: pasó de menos de 20.000 kilogramos en 2012 a un máximo cercano a los 60.000 en 2022, con una leve caída en el año más reciente. Este contraste responde tanto al nivel de infraestructura portuaria y acceso a mercados, como a las brechas institucionales y organizativas de cada comunidad pesquera.​​

El periodo comprendido entre 2014 y 2018 fue especialmente desafiante. Informes técnicos señalan que fenómenos climáticos —como El Niño y La Niña— modificaron la temperatura y salinidad del mar, lo que generó migraciones en las especies, disminución de la biodiversidad y volúmenes desembarcados inferiores respecto a años anteriores. A esto se suman problemas persistentes de contaminación, como plásticos y vertimientos urbanos, hechos que merman la productividad y la calidad de la pesca artesanal. 

“El mar ya no responde igual”, confirma el testimonio recogido por SEPEC en 2021, donde los pescadores relatan cómo deben invertir más tiempo y recursos para conseguir las mismas capturas{}. Estos cambios no solo afectan el ambiente, sino que también repercuten en la estabilidad económica y social de las familias pesqueras, obligando a muchos a buscar alternancias laborales.​

A partir de 2019 se observa un repunte en los desembarcos tanto en Las Flores como en Tajamar Occidental. Expertos atribuyen este fenómeno a la resiliencia del sector artesanal, apoyada en la modernización de infraestructuras, la cooperación comunitaria y el aprendizaje institucional derivado de años de crisis. Sin embargo, diversos estudios advierten que el crecimiento en los volúmenes desembarcados no implica necesariamente una recuperación ecológica: en distintos casos, la sobrepesca responde más a la presión económica que a la abundancia de especies. “En algunos casos, los desembarcos crecen porque se amplían las especies objetivo, no porque se recupere el ecosistema”, advierte el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar).​​

Las líneas del gráfico trazan algo más que cifras: narran una relación histórica entre el mar y quienes viven de él. Cada punto de la serie temporal representa jornadas de trabajo en condiciones cambiantes, decisiones de subsistencia y la incertidumbre de un oficio que depende tanto del clima como de la política pública. En el fondo, el desafío sigue siendo el mismo: cómo mantener viva la pesca artesanal sin agotar el recurso que la sostiene.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Get a Quote

Looking for the best rates on your car loan? Outgrid has you covered! Our seamless quote process makes it easier than ever to secure the financing you need for your dream car.