En Las Flores, a orillas del río Magdalena, la pesca artesanal sigue siendo uno de los pilares económicos del barrio. Sin embargo, los pescadores deben enfrentarse a un sistema donde los intermediarios controlan precios y donde el ingreso diario depende de capturas cada vez más impredecibles.
Las desigualdades económicas hacen que muchos pescadores trabajen largas horas por ganancias mínimas, mientras la presión del mercado y el costo de los insumos aumenta.
Aun así, el barrio conserva una identidad pesquera fuerte: una comunidad que resiste con su oficio y que sostiene, a pesar de las dificultades, una tradición profundamente arraigada al río.